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Inteligencia Naturalista

Para trabajar esta inteligencia con nuestros alumnos se preparó una práctica en el laboratorio de biología, (colaboró  dicho Departamento  y la profesora Silvia Rubio que  preparó la práctica y nos explicó el uso de los microscopios con muchísimo interés) la práctica consistió en:

 

8.-Visualización de pigmentos en el laboratorio de biología. 13 de Noviembre.

 

- Se seleccionaron todos los pigmentos antes mencionados y los fuimos a ver con el microscopio en el laboratorio.

 

- También observamos en el laboratorio madera de chopo y álamo que Fra Angélico utilizó en las tablas como soporte pictórico.

Alumnos visualizando los pigmentos.

 

Pensamos  que en La Anunciación del Prado, el soporte que pudo ser utilizado era de álamo por lo frecuente en la época y en Italia.

 

La madera elegida debía estar bien seca, ser compacta y sin nudos, y haber eliminado todo tipo de posibles resinas y gomas, que son muy perjudiciales. Las tablas obtenidas en el sentido radial, se alisaban con diferentes tipos de azuelas (la sierra no se generaliza hasta el siglo XVII) y no se pulía demasiado el fondo para permitir la adherencia de la imprimación. Para evitar los pandeos de las tablas, se les colocaban por detrás listones clavados, a modo de armazón, los clavos eran de madera, especialmente en el Norte, cuando son de hierro, la cabeza va clavada por la parte pintada y hundida en profundidad, disimulando luego el hueco con cera o con tacos de madera. El ensamblaje de las tablas se reforzaba con frecuencia mediante estacas o calvos de madera colocados en el espesor de esa unión, como ha podido observarse en la famosa Maestá de Duccio, al ser aserrada por la mitad. Si se necesitaba una tabla de grandes dimensiones, se unían dos o más planchas  mediante cola de caseína preparada con cal apagada y queso. La tabla se recubría con dos o tres aplicaciones de cola de pergamino de cordero y con frecuencia se pegaba sobre ella un trozo de lienzo con más cola, cuando no se aplicaba tela a toda la superficie de la tabla, se recubrían al menos con tiras de tela de lino las líneas de unión. Sobre la tabla se extendían capas preliminares de gesso grosso, que se dejaban secar y se raspaban hasta dejarlas lisas. A continuación, se aplicaban varias capas de gesso sottile, que también se raspaban después de dejarlas secar hasta que la superficie quedaba absolutamente plana y suave(Doerner. 1.989. Pág. 228).

 

Además observamos en el microscopio el famoso lapislázuli y el cinabrio en piedra, en bruto y “de visu”.

 En cuanto a la paleta de colores utilizada por Fra Angélico sabemos con seguridad que usó el oro (pan de oro, en la actualidad,  existe uno de imitación del Angélico de 22 quilates), el amarillo de Nápoles, el albayalde, la azurita, y el azul ultramar de lapislázuli.

 La gama de pigmentos de los que se disponía en la época era limitada, en comparación con nuestros días. Se obtenían de lugares y maneras diferentes. Algunos preparados por el hombre, otros eran sales de corrosión. Los rojos se hacían a partir de colorantes naturales, mientras que los verdes y los castaños se extraían de la tierra. Otros se obtenían de rocas minerales como la azurita o la malaquita. Algunos han perdido su color con el tiempo, y otros como el lapislázuli han mantenido la tonalidad y brillo intactos por su gran calidad y pureza. Esta piedra semipreciosa se importaba de Afganistán y  Persia y se mencionaba en el contrato la cantidad a usar por el pintor”. Este azul ultramar, que es el más puro y fuerte de los azules, era más caro que el oro y muy difícil de preparar, en cambio, su gran calidad y duradero brillo compensaban su alto precio. Este color se guardaba para pequeños toques en los nobles o para la Virgen (como  observamos en la Anunciación del Prado)

 

Transcribimos aquí lo que al respecto dice Cennini.

 

          De la naturaleza y forma de hacer el azul ultramar.

            El azul ultramar es un color noble y bello, más perfecto que ningún otro color (este mineral es una mezcla isomorfa de silicatos de tipo feldespato, que contiene además sulfuro sódico”.

 

(Barja de Quiroga et al. 1988, 2000, 2002.  Págs. 185).

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